Análisis filosófico del poema "Es que todo es político" (Viviana Ávila Alfaro)
"Es que todo es político, mi amor. Hasta si decido quererte, así como te quiero en estos tiempos convulsos, estoy politizando nuestro amor. Todo es político, vida mía: no ver la tele porque miente y ahí la delincuencia es la realidad, renunciar a esa vida esclavizada que no deseamos, comprar lo necesario para vivir y dejar de comer animalitos.
La política no son los diputados ni los senadores en sus cómodos puestos de promesas siempre baratas. La política es la equidad. Es la sinceridad. Es el feminismo, Es que no me digas por qué estás haciendo eso si tú eres mujer. Ser política es decirte que soy igual a todos. Que todos somos uno. Que tenemos todos 206 huesos. Que a todos nos duele y que queremos ser felices. Que todo alcanza para todos. Que los Derechos Humanos no se transan"
(Alfaro, V, "Nosotras, las otras", p.11, Ed. La Calabaza del Diablo)
Viviana Ávila Alfaro, licenciada en lengua y literatura por la PUCV, magíster en Lingüística por la Universidad de Chile, estudiante de doctorado en Estudios Latinoamericanos, Profesora de escritura y comunicación en la Universidad de Chile y la Universidad de O´ Higgins, Escritora y Poeta chilena, utiliza en su poema una serie de afirmaciones contundentes que invitan a reflexionar sobre la política, el consumismo, el feminismo, y la ética, abriendo un espacio para el cuestionamiento de las estructuras sociales en las que vivimos:
1. La idea acerca que todas las acciones que llevamos a cabo son políticas, y por tanto, la importancia de romper con el sentido reduccionista del término "política" -que es la forma en cómo la entendemos generalmente en la actualidad- es más, Viviana lo señala textualmente: "La política no son los diputados ni los senadores", o al menos habría que señalar que la política no son sólo ellos. Es más, reducir el concepto "política" a un cierto grupo de partidos políticos o figuras pertenecientes a partidos políticos lo único que genera es que pensemos que sólo dichas personas o instituciones de poder -partidos políticos- tienen la capacidad de tomar decisiones importantes, lo trascendental de la política no se juega en las decisiones tomadas por aquel grupo que ejercen poder sobre la ciudadanía, sino, en la ciudadanía misma, en cada una de las personas.
La política como la entendían los griegos se trataba del espacio público (die Offentligkeit), -algo de esta forma de entender la política se ha perdido en la actualidad, una forma más amplia, que nos sitúa en un mundo donde, a través de nuestras decisiones debemos hacernos cargo de él-. Política viene del término griego "polis" que eran las ciudades-Estado, que constituyeron las primeras formas de organización en el mundo griego, donde todas las decisiones importantes eran tomadas en el Ágora (ἀγορά), es decir, en el espacio público. La política, por tanto, sería aquello que hacen los politikós -es decir, preocuparse de los asuntos de las ciudades/asuntos públicos-, y es justamente por esto que los politikós no deben ser entendidos reduccionistamente como lo hacemos hoy. ¿No vivimos acaso todas las personas en la ciudad/comunidad? ¿No compartimos todas las personas los espacios públicos? ¿Por qué deberíamos dejar las decisiones importantes solamente en manos de un grupo selecto de personas? Todas las personas, en tanto habitamos este espacio público y compartimos decisiones en común (formamos comunidad) somos políticos, por tanto, las decisiones deberían ser asunto fundamental para todas las personas. La política trata, por tanto, como también lo señalaría Arendt del espacio común que compartimos las personas que tenemos intereses comunes y distintos entre sí:
"La política trata del estar juntos y los unos con los otros de los diversos. Los seres humanos se organizan políticamente según determinadas comunidades esenciales en un caos absoluto, o a partir de un caos absoluto de las diferencias" (Arendt, H, "¿Qué es la política?", Fr.2, p.5)
Dado que, para Arendt todas las decisiones son políticas, lo señalado por Viviana Ávila Alfaro -la equidad, la sinceridad-, en tanto decisiones, también lo serán. Es más, deberíamos considerar que éstas serían incluso las decisiones políticas más importantes, es ahí donde se nos juega nuestra propia "condición humana", utilizando el término Arendtiano, ya que, si no es en la búsqueda de equidad y teniendo una actitud (que ya es una decisión, y, por tanto, es política) sincera, ¿dónde se encontraría lo más importante de nuestra condición humana?. Viviana nos recuerda lo importante que es volver sobre actitudes que en una sociedad sumamente competitiva e individualista han sido -no sólo ocultadas- sino, casi erradicadas.
Por otra parte, Arendt señalará el peligro que ocurre cuando dejamos de preocuparnos de los asuntos públicos, indicando que esto genera un aislamiento del mundo y un aislamiento entre las personas (a este aislamiento Arendt lo llamará "La enfermedad de nuestro tiempo"), y será este aislamiento el que propiciará el surgimiento de lideres totalitarios, que aprovecharán la disgregación de las personas, para justificar que, dado que la gente se encuentra aislada entre sí, el poder total debería recaer en una sola persona.
Negar la dimensión política en términos generales tendrá repercusiones negativas, ya que, a través de esto -y no como se cree habitualmente, es decir, que es a través de asumir la dimensión política que tenemos en tanto seres que conviven conjuntamente- se entenderá al adversario ya no como un adversario, sino "como un enemigo al que hay que destruir" (Mouffe, Ch, "El Retorno de Lo Político", p.17). Esto se da, en gran medida, debido a reducir la política a decisiones tomadas por partidos políticos y olvidando que todas las personas nos hacemos seres políticos, justamente debido a la interacción que tenemos entre personas con características e intereses no sólo en común, sino, sobretodo, distintos.
2. "Todo es política vida mía". La afirmación resalta la idea que la política está presente en todos los aspectos de nuestra existencia, y como ya se señalaba anteriormente, si la política tiene relación con la vida en comunidad, cada decisión tomada es política, ya que, nadie vive solitariamente, y cada decisión que tomamos afecta no sólo nuestra condición de estar-en-el-mundo, sino, de cierta forma, afectará a las personas que nos rodean, y con aquellas que tenemos algún tipo de relación, por tanto, esta dimensión no puede ser ignorada, e incluso, podríamos pensar, ya que, toda decisión es política ¿qué ocurre si decido no tomar decisiones?, pero aquí encontramos una paradoja, ya que, tal como señalaría Derrida, decidir no tomar una decisión (Entscheidung) es también una decisión (Entscheidung), decisión (Entscheidung) que como ya hemos señalado, afectará a un sin fin de situaciones y personas.
Tanto Aristóteles como Arendt señalarán que es imposible ser apolíticos, aunque por razones diversas, Aristóteles indicará que somos animales esencialmente políticos (zoon polithikón), entendiendo lo político como social, es decir, somos esencialmente sociales: "... es absurdo hacer del hombre dichoso un solitario, porque nadie, poseyendo todas las cosas, preferiría vivir sólo, ya que, el hombre es un ser social y dispuesto por naturaleza a vivir con otros" (Ética Nicomáquea, 1169 b 16-18) -la referencia "hombre" de la cita Aristotélica debe ser entendida como sinónimo de persona, y no por su género, aunque lamentablemente esté explícitamente dicha la palabra "hombre" ; punto en el cual Viviana será sumamente crítica debido al uso explícito de un lenguaje excluyente, crítica a la que, por cierto, me sumo completamente-. El argumento Aristotélico se funda en la base que nadie posee todo lo que se necesita para vivir, y es por esto que necesitamos relacionarnos con las demás personas que podrán aportarnos aquellos elementos que no tenemos -dicho en términos textuales- (podemos observar como ejemplo de esto que no todas las personas fabricamos o poseemos alimentos per sé, y necesitamos de otras que sí los fabrican o los tienen, como por ejemplo un supermercado, un negocio, etc., tanto quienes son dueños/as y quienes atienden en dicho negocio poseen productos que otras personas por sí mismas no pueden conseguir). Mientras que Arendt no creerá en una esencialidad, sin embargo, pese a que no somos esencialmente políticos, no podemos no ser políticos, ya que, la política para Arendt se da en todo espacio donde hay relaciones entre seres con intereses similares y distintos entre sí.
También resuena aquí lo planteado por el dramaturgo alemán Bertolt Brecht en "El analfabeto político":
"El peor analfabeto
es el analfabeto político.
No oye, no habla,
ni participa en los acontecimientos políticos.
No sabe que el costo de la vida,
el precio del pan, del pescado, de la harina,
del alquiler, de los zapatos o las medicinas
dependen de las decisiones políticas.
El analfabeto político
es tan burro, que se enorgullece
e hincha el pecho diciendo
que odia la política.
No sabe, el imbécil, que,
de su ignorancia política
nace la prostituta,
el menor abandonado,
y el peor de todos los bandidos,
que es el político trapacero,
granuja, corrupto y servil
de las empresas nacionales
y multinacionales"
3. La crítica a la televisión y los medios de comunicación como fuentes de manipulación remite directamente a la teoría marxista sobre el control de los medios de producción y, por ende, de la información. En su verso "no ver la tele porque miente", Viviana Ávila Alfaro cuestiona no sólo el contenido que los medios masivos difunden, sino también el poder que ejercen -dado que según la teoría Foucaultiana, nadie posee el poder, sino, el poder es ejercido-:
"...el poder no se da, ni se intercambia, ni se retoma, sino que se ejerce y sólo existe en acto. Contamos, igualmente, con otra afirmación: la de que el poder no es, en primer término, mantenimiento y prórroga de las relaciones económicas, sino, primariamente, una relación de fuerza en sí mismo. Algunas preguntas o, mejor, dos preguntas: si el poder se ejerce, ¿qué es ese ejercicio? ¿En qué consiste? ¿Cuál es su mecánica? Tenemos ahí algo que yo calificaría de respuesta de ocasión, en fin, una respuesta inmediata, que me parece reflejada, en definitiva, por el hecho concreto de muchos análisis actuales: el poder es esencialmente lo que reprime. Es lo que reprime la naturaleza, los instintos, una clase, individuos" (Foucault, "Defender la sociedad", 28)
Al igual que Foucault, quien señala que todo ejercicio de poder genera resistencia, se puede apreciar en el poema de Viviana la resistencia ante el ejercicio de poder que llevan a cabo los medios masivos de comunicación y producción, ya que, no sólo transmiten una supuesta realidad, sino, producen realidad, por lo cual, ante este ejercicio de poder llevado a cabo por la televisión, se generará una resistencia por parte de quien se encuentra observándola, lo cual posibilitará una apertura hacia las formas de acceso a la realidad.
Esta crítica es coherente con la perspectiva marxista, que señala cómo, bajo el sistema capitalista, la propiedad privada de los medios de comunicación se convierte en una herramienta de control ideológico. Marx ya había advertido que los dueños de los medios de producción —en este caso, las grandes corporaciones que controlan los canales de comunicación— tienen la capacidad de manipular la información de manera que favorezca sus propios intereses, manteniendo así el statu quo social y económico, ejerciendo el poder tal como lo señalaba Foucault.
Marx expresó que la ideología dominante es la ideología de la clase dominante, y en este sentido, los medios de comunicación juegan un rol fundamental en la reproducción de las ideas que benefician a quienes ostentan y ejercen el poder desde los medios de comunicación. Esta manipulación informativa puede generar una visión distorsionada de la realidad, donde se ocultan problemas estructurales y se promueven valores que perpetúan la desigualdad, haciendo pasar dichos problemas estructurales por problemas individuales. Al rechazar la televisión como fuente de información, Viviana no solo está criticando un medio particular, sino desafiando el sistema que posibilita esta manipulación ideológica, invitando a una reflexión más profunda sobre la relación entre medios, poder y verdad, y sobretodo, la forma en cómo moldeamos nuestra vida a partir de la realidad que los medios de comunicación nos ofrecen.
Esta crítica será retomada y analizada más a profundidad por Louis Althusser en "Ideología y aparatos ideológicos del Estado", definiendo a estos -aparatos ideológicos del Estado- de la siguiente forma:
Designamos con el nombre de aparatos ideológicos de Estado cierto número de realidades que se presentan al observador inmediato bajo la forma de instituciones distintas y especializadas. Proponemos una lista empírica de ellas, que exigirá naturalmente que sea examinada en detalle, puesta a prueba, rectificada y reordenada. Con todas las reservas que implica esta exigencia podemos por el momento considerar como aparatos ideológicos de Estado las instituciones siguientes (el orden en el cual los enumeramos no tiene significación especial): AIE AIE religiosos (el sistema de la distintas Iglesias), escolar (el sistema de las distintas "Escuelas”, públicas y privadas), AIE familiar, 8 AIE jurídico, 9 AIE político (el sistema político del cual forman parte los distintos partidos), AIE sindical, AIE de información (prensa, radio, T.V., etc.), AIE cultural (literatura, artes, deportes, etc.). (Althusser, "Ideología y aparatos ideológicos del Estado", p.8-9)
Evidentemente, para Althousser, dado que estos AIE provienen del dominio privado y funcionan mediante la ideología, que será la ideología de la clase dominante, es decir, la ideología de quienes poseen los medios de información, la información que se mostrará o escuchará en las AIE será aquella que convenga a los dueños de dichos medios de información, distorsionando así la realidad según su propia perspectiva y conveniencia, como ya se ha señalado anteriormente.
4. La propuesta de "Dejar de comer animalitos" puede ser comprendida desde la teoría ética de Peter Singer, quien trabajará desde el utilitarismo, teoría que propone una maximización de placeres y una reducción de sufrimiento, en donde basándose en el mismo argumento de Mill y Bentham: "La acción más ética es la que produce el mayor beneficio para el mayor número de personas", lleva a cabo la aplicación de este principio, sin embargo, esta vez no se referirá a los animales humanos, sino, a los no-humanos. Singer comenzará de la base que los animales no humanos comparten lo fundamental con los animales humanos -el principio de placer/dolor-, no importa si el animal no humano es racional o no, esto resulta secundario, lo importante es si tiene o no la capacidad de sufrir, si la tiene entonces debemos aplicar la misma regla utilitarista señalada anteriormente, es decir, llevar a cabo acciones que produzcan la mayor cantidad de placer al mayor número de seres, o dicho a la inversa, llevar a cabo acciones que generen la menor cantidad de sufrimiento al mayor número de seres: "La aplicación del principio de igualdad en lo relativo al sufrimiento es, al menos en teoría, bastante clara. El dolor y el sufrimiento son malos en sí mismos y deben evitarse o minimizarse, al margen de la raza, el sexo o la especie del ser que sufre. El dolor se mide por su intensidad y duración, y los dolores de una misma intensidad o duración son tan nocivos para los humanos como para los animales (Singer, P, "Liberación animal", p.33).
5. La frase "no me digas por qué estás haciendo eso si tú eres mujer" toca un punto central en las discusiones sobre género y la construcción de la identidad. Chimamanda Ngozi Adichie en su libro "Todos deberíamos ser feministas" nos señala que "el problema del género es que prescribe cómo tenemos que ser, en vez de reconocer cómo somos realmente" (Chimamanda, N, "Todos deberíamos ser feministas", p.41), y es justamente a partir de estas prescripciones de género que se cree que hay una esencia de mujer/hombre, con la cual las personas deberían cumplir.
Por otra parte, lo anterior también es analizable desde la crítica que hacía De Beauvoir en "El segundo sexo", a saber, que pese a todas las diferencias biológicas existentes entre hombres y mujeres, no existe una esencia, he aquí el antiesencialismo fundamental de la teoría Beauvoiriana. Ni tampoco dichas diferencias justifican que el hombre sea lo esencial y la mujer lo inesencial, o "El segundo sexo": "Estos datos biológicos son de suma importancia: representan, en la historia de la mujer, un papel de primer orden; son elemento esencial de su situación: en todas nuestras descripciones ulteriores tendremos que referirnos a ellos... Pero lo que rechazamos es la idea de que constituyan para ella un destino petrificado. No bastan para definir una jerarquía de los sexos; no explican por qué la mujer es lo Otro; no la condenan a conservar eternamente ese papel subordinado" (De Beauvoir, S, "El segundo sexo", p.43)
Judith Butler también realizará un aporte en este punto, debido a su teoría performativa de género, en donde nos señala que las acciones asociadas a cada género no son más que repeticiones de actos, y a través de esto se llevaría a cabo lo que Butler denominaría "acto performativo": “El género es la estilización repetida del cuerpo, un conjunto de actos repetidos dentro de un marco regulador rígido que con el tiempo produce la apariencia de sustancia, de una clase natural de ser” (Butler, J, “Cuerpos que importan”, p.18).
6. La reflexión sobre el deseo de "ser felices" está vinculada a la ética aristotélica, que es tanto teleológica como eudaimónica, esto se expresa en el verso: "Que a todos nos duele y que queremos ser felices".
Teleológica hace alusión a que todas nuestras acciones persiguen un fin, una finalidad (Telos), esto se puede ver reflejado en el poema cuando se señala: "que queremos ser felices", ya que, tal como señala Aristóteles: "Todo arte y toda investigación e, igualmente, toda acción y libre elección parecen tender a algún bien; por esto se ha afirmado, con razón, que el bien es aquello hacia lo que todas las cosas tienden" (Ética Nicomáquea, 1094 a 1-3)
, por otra parte, la ética aristotélica será también Eudaimónica, ya que, si era teleológica, es decir, buscaba una finalidad, no se tratará de cualquier finalidad, sino, la finalidad última será la felicidad, felicidad entendida como "Eudaimonía", como fin último de todas nuestras acciones, ya que, como señala Aristóteles: "Consideramos suficiente lo que por sí solo hace deseable la vida y no necesita nada, y creemos que tal es la felicidad. Es lo más deseable de todo, sin necesidad de añadirle nada; pero es evidente que resulta más deseable, si se le añade el más pequeño de los bienes, y, entre los bienes, el mayor es siempre más deseable. Es manifiesto, pues, que la felicidad es algo perfecto y suficiente, ya que es el fin último de los actos" (Ética Nicomáquea, 1097 b 10-20)
7. La afirmación "Que los Derechos Humanos no se transan" puede ser analizada desde la teoría de Adela Cortina, quien planteará una ética de los máximos y mínimos éticos (acuerdos), en donde, los mínimos comúnes de cualquier sociedad deben ser los D.D.H.H. Cortina propone una ética donde los derechos fundamentales, como los derechos humanos, son innegociables y constituyen un marco común de justicia, sin el cual no sería posible una convivencia ética y justa entre los seres humanos: "... la altura mínima requerida —la del reconocimiento de los derechos humanos—" (Cortina, A, Ética Mínima, p.21). El énfasis que Viviana pone en el "resguardo constante" de los derechos humanos refleja un reconocimiento de la fragilidad de estos derechos, que a lo largo de la historia han sido violados y olvidados en diversas situaciones -incluso bajo Estados de Derecho-. Este llamado no sólo apunta a la importancia de garantizar el cumplimiento de los derechos humanos en el presente, sino también a la necesidad de vigilarlos y protegerlos frente a posibles retrocesos o abusos, es un llamado urgente hacia el futuro.
8. La afirmación "renunciar a esa vida esclavizada que no deseamos, comprar lo necesario para vivir" puede entenderse desde el concepto Marxista "fetichismo de la mercancía" : "... la mercancía, genuinamente objeto social, impensable sin vida social, es representada como objeto natural; en consecuencia las relaciones entre mercancías son vistas como relaciones independientes... Al devenir mercancías los productos del trabajo, en el transcurso histórico conquistan su independencia, adquieren vida propia, autonomía, y lo que es más definitivo: imponen su ley a quienes viven de y gracias a ellas. Y ese proceso es inexorable en cuanto que es el modo que tienen los productores de mercancías de conseguir su fin, la pura y simple sobrevivencia. Para ello, se comprende, pagarán cualquier precio; por ello, se entiende, las divinizarán y rendirán cultos" (Bermundo, J.M, Marx. Del ágora al mercado, p.124-125). Tal como lo señalaba Marx, en un sistema capitalista quienes poseen los medios de producción y quienes están a cargo de estos, moldean las necesidades de los consumidores, generando una falsa necesidad de objetos mercantiles que funcionan como medios para satisfacer una supuesta necesidad implantada desde el mismo sistema que necesita que la gente consuma los productos, se trata, pues, de la implantación de una necesidad no del consumidor, sino, del burgués.
Bibliografía:
Althusser, L, "Ideología y aparatos ideológicos del Estado", Nueva visión
Arendt, H, "¿Qué es la política?", Colección Clásicos Universidades de Formación Política Ciudadana
Aristóteles, "Ética Nicomáquea", Gredos
Bermundo, J, M, "Marx. Del ágora al mercado", Descubrir la filosofía
Brecht, B, "El analfabeto político"
Butler, "Cuerpos que importan", Paidós
Chimamanda, N, A, "Todos deberíamos ser feministas", Literatura Random House
Cortina, A, "Ética Mínima", tecnos
De Beauvoir, S, "El Segundo Sexo", DeBolsillo
Foucault, M, "Defender la sociedad", Fondo de Cultura Económica
Mouffe, Ch, "El Retorno de lo Político", Paidós. Estado y Sociedad
Singer, P, "Liberación animal", Taurus

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